El regalo perfecto

Mi padre era un hombre de negocios, algunos de ellos eran de importación/exportación, lo que le obligaba a viajar con bastante asiduidad. Hace 40 años no había internet, ni móviles, ni compañías de bajo coste, por lo que las ausencias cuando viajaba fuera de España eran bastante largas. Si se iba a China/Japón no le veíamos en un mes y para saber de él había que llamar a la habitación del hotel, a horas rarísimas por el cambio de horario. Continuar leyendo “El regalo perfecto”

María se siente pequeña

Maria se siente pequeña y sólo quiere dormir. Elevaron al infinito sus ilusiones y la derivaron al vacío, pasando de una felicidad recursiva a un bucle de impotencia y soledad.

María no entiende nada, repasa mentalmente cada frase a ver si sabe que ha hecho mal, pero sólo recuerda besos, más besos y mil ganas de amar. Le habría dicho tantas cosas de saber que no habría más… Continuar leyendo “María se siente pequeña”

idog, tu mascota virtual

idog by SegaEste robotito de Sega data del año 2005 y aunque no es ninguna novedad, ha inaugurado mi sección de gadgets porque ha sido infinitamente copiado y versionado (gato, tortuga, pingüino…)

Lo vi por primera vez en Nueva York. Era el ‘boom’ y todas las jugueterías tenían estantes llenos con el idog y accesorios (ropa, maletines,etc…) en mil colores.

Me quedé con las ganas de tener uno, pero no lo compré por parecerme caro, y porque no comprendía muy bien su utilidad.

Al final, como pasa siempre, cuando llegué a España me arrepentí de no haberlo comprado y se lo encargué a un amigo que viajaba a la Gran Manzana.

El precio no lo recuerdo exactamente, pero puedo asegurar que estaría entre los 40 y 60 euros de hace 5 años.

El funcionamiento es bastante sencillo. Escucha música (o se le inyecta por la entrada de micro) y según el ritmo le aparecen unas luces de colores en la ‘carita’ o mueve las orejas y el rabo. De vez en cuando si lo tienes encendido y no le ‘das de comer’ (no escucha música) emite una especie de quejido melancólico robotizado.

Pros

Es muy mono, si lo acaricias mueve las orejas, gracioso.

Contras

Si no sueles tener la música en casa a todas horas, tanto quejido lastimero acaba cansando.