Año y medio con el Apple Watch ¿vale la pena?

El wearable de Apple por excelencia, el Apple Watch, salió a la venta en 2015 y fue a finales de octubre de ese año cuando tuve la suerte de ser obsequiada con uno de ellos por mi cumpleaños. Concretamente, con el Apple Watch Sport 38mm rosa.

El modelo Sport es el más barato y el más ligero, ya que su carcasa está hecha de aluminio anodizado. Las correas de este modelo son de fluoroelastómero, un material similar a la silicona pero mucho más resistente. Cuando leía lo del fluoroestómero me venía a la cabeza aquél anuncio del Volkswagen con ‘Ziritione’, que nadie sabía lo que era (yo aún tengo mis dudas) pero que te hacía pensar que tu coche era el más guay. En este caso, el material existe, pero no deja de ser algo anecdótico y orientado a justificar los casi 60 euros que cuesta en tienda un recambio de correa.
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idog, tu mascota virtual

idog by SegaEste robotito de Sega data del año 2005 y aunque no es ninguna novedad, ha inaugurado mi sección de gadgets porque ha sido infinitamente copiado y versionado (gato, tortuga, pingüino…)

Lo vi por primera vez en Nueva York. Era el ‘boom’ y todas las jugueterías tenían estantes llenos con el idog y accesorios (ropa, maletines,etc…) en mil colores.

Me quedé con las ganas de tener uno, pero no lo compré por parecerme caro, y porque no comprendía muy bien su utilidad.

Al final, como pasa siempre, cuando llegué a España me arrepentí de no haberlo comprado y se lo encargué a un amigo que viajaba a la Gran Manzana.

El precio no lo recuerdo exactamente, pero puedo asegurar que estaría entre los 40 y 60 euros de hace 5 años.

El funcionamiento es bastante sencillo. Escucha música (o se le inyecta por la entrada de micro) y según el ritmo le aparecen unas luces de colores en la ‘carita’ o mueve las orejas y el rabo. De vez en cuando si lo tienes encendido y no le ‘das de comer’ (no escucha música) emite una especie de quejido melancólico robotizado.

Pros

Es muy mono, si lo acaricias mueve las orejas, gracioso.

Contras

Si no sueles tener la música en casa a todas horas, tanto quejido lastimero acaba cansando.