María se siente pequeña

Maria se siente pequeña y sólo quiere dormir. Elevaron al infinito sus ilusiones y la derivaron al vacío, pasando de una felicidad recursiva a un bucle de impotencia y soledad.

María no entiende nada, repasa mentalmente cada frase a ver si sabe que ha hecho mal, pero sólo recuerda besos, más besos y mil ganas de amar. Le habría dicho tantas cosas de saber que no habría más…

María se hace un ovillo tumbada en la cama bajo el edredón, es tan pequeña que el aire que le queda duraría una eternidad si decidiera no salir de allí.

No habla, no ríe, apenas se mueve. Solamente piensa en espiral llorando en silencio, deseando dormir para soñar y evadirse de esa impotencia que puede con ella.

María ha apagado el móvil. A los demás les dice que es para que nadie le moleste, pero en realidad es para evitar enviar un mensaje desesperado y rebajarse de nuevo. La impotencia que siente cada vez que es ignorada la empequeñece aun más si cabe, su ego no puede con ello y cada mensaje sin responder le hiere como un cristal de hielo clavado en el deseo.

María está sola en la casa, mirando a las paredes se le pasan las horas. Piensa en macros, integrales, constantes y derivadas.

Su mundo ha pasado a ser un error 404, que no sabe donde redireccionar.

Y esos no besos… ahora infinitos…

María cada día encoge más.

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