Aire

Ojos de agua dulce
llorando mil lunas,
renegando al cielo
porque le engañó.

Sonrisa salada
surcando su boca,
lamiendo el deseo,
mordiendo su voz.

Ella mira al suelo
tragando palabras.
El la mira serio
parando el reloj.

Ha pasado un ángel,
nadie dice nada,
sobran las palabras
en la habitación.

Ahora sólo hay agua
donde había fuego.
Ahora sólo hay aire
donde había amor.

Shares 0

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *